Examinar los inicios de la evaluación es crucial para comprender sus principios. Estos pueden perderse en el diseño de una evaluación específica, en un momento determinado y con determinados recursos.
La evaluación surge de la naturaleza misma del ser humano, fundamentándose en la curiosidad y el deseo de mejorar. Nació cuando alguien se cuestionó: ¿cómo podemos determinar qué es bueno? ¿Cómo sabemos si lo que hemos hecho es correcto y según qué criterios? Siempre hemos observado el mundo con un enfoque crítico, y lo importante es aprovechar ese enfoque de manera constructiva para mejorar nuestro entorno.
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