La evaluación inició centrándose en el aprendizaje de los alumnos, pero los resultados obtenidos no dependen exclusivamente de ellos, sino de la actuación del docente, la organización y funcionamiento del centro, la regulación legal (programas y políticas), entre otros factores, componentes y procesos.
El evaluador requiere conocer y entender todos ellos de manera integral, pues impactan directamente a la tarea evaluativa como un todo y no es posible mirar la actuación o desempeño docente como un componente aislado, sino como uno que, al ser evaluado, proporciona información relevante que contribuye a la mejora de la calidad educativa. Por ello, además de lo anterior, otros factores como la ética del evaluador y la consideración del contexto juegan un papel sustancial.
¿Qué es evaluar?
En la actualidad, es común hablar de evaluación; sin embargo, en el ámbito educativo, el término evaluación resulta una práctica cotidiana sólo para algunos componentes del sistema educativo. De acuerdo con Casanova (1998), el término evaluación aparece a partir del proceso de industrialización producido en Estados Unidos a principios del siglo XX, donde los principios básicos de toda actuación administrativa implicaban planificar, realizar y evaluar (Fayol, 1916, citado por Casanova, 1998).
A continuación, se muestra la evolución del concepto de evaluación educativa en tres momentos (Casanova, 1998):
- Primer momento 1949.
Satisfacción de objetivo
En su libro Principios básicos del currículo (1949), Ralph Tyler indicó que el proceso de evaluación significa determinar en qué medida el currículo y la enseñanza satisfacen realmente los objetivos de la educación, es decir, constatar la coincidencia o no de los resultados obtenidos al final de un programa educativo con los objetivos o rendimiento que se pretendían lograr inicialmente.
- Segundo momento 1963.
Toma de decisiones
Lee Joseph Cronbach (1963) propone que la evaluación consista en la recolección y uso de la información para tomar decisiones sobre un programa educativo. La evaluación no es un fin, sino un medio al servicio de la educación al emplearla como elemento retroalimentador del objeto evaluado (Casanova, 1998).
- Tercer momento
- 1967. Juicios de valor. Michael Scriven (1967) insiste en que es “la valoración sistemática del valor o el mérito de las cosas, y ha subrayado que los evaluadores deben ser capaces de llegar a juicios de valor justificables más que de medir cosas o determinar si las metas han sido alcanzadas” (Stufflebeam y Schinkfield, 1985, p. 342) Incluye la necesidad de integrar la validez y el mérito de lo realizado o conseguido para decidir si es conveniente continuar o no con la acción educativa.
- 1970. Indicadores. En los años setenta, y ante la importancia del papel del evaluador al momento de evaluar, se reforzó la inclusión de indicadores con la finalidad de que sus valoraciones fueran objetivas y válidas. Por ello, es importante valorar mediante la comparación con un criterio más que comparar con lo alcanzado por otros sujetos, programas o centros (evaluación criterial y normativa [Pophan, 1970, y Mager, 1973]).
- 1986. Distintas perspectivas. Stephen Kemmis (1986) propone tomar en cuenta las distintas perspectivas sobre un programa, los juicios de valor que se produzcan, su contexto y su historia; de esta manera, el evaluador estará en posición de conglomerar y refinar las opiniones públicas y privadas que hacen inteligible el programa y determinan definitivamente su valor (citado en Santos, 1993).
Estos conceptos son vigentes debido a que aún se busca constatar que los objetivos educativos se han logrado mediante un proceso sistemático y metódico, así como recopilar suficiente información del sistema educativo para juzgar su mérito y tomar decisiones específicas para mejorar la acción educativa, ajustar sus estrategias de enseñanza y aprendizaje e introducir las correcciones necesarias.
Importancia de la Evaluación
La evaluación no solo permite identificar las fortalezas y debilidades de los estudiantes, sino que también proporciona retroalimentación continua que es crucial para el desarrollo académico. Además, ayuda a los docentes a tomar decisiones informadas sobre cómo mejorar sus prácticas pedagógicas.
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